¿Cómo puedo conocer y entender a los demás, si no me conozco, ni entiendo yo misma?

Pili Bacas Ojeda

octubre 28, 2022

En el artículo anterior “Conociéndome” os invitaba a contestar tres preguntas. La primera de ellas era esta: ¿De qué forma puedo conocer y entender a los demás si no me conozco ni entiendo yo misma? 

El objetivo, como os decía en aquel momento, no es otro que abrir un espacio que, de manera intencionada, nos dé la oportunidad de conocernos cada vez un poco más desde la aceptación. Esta es la premisa imprescindible para entonces poder conocer al otro desde la compasión y la comprensión. Aprendamos a querernos y aceptarnos tal cual somos. Cultivemos esta relación con nosotros mismos para que el resto de nuestras relaciones sean sanas y nos alimenten de manera positiva.

Hay diferentes caminos que nos llevan a descubrir el origen de nuestro comportamiento. Que nos muestran la esencia de nuestra personalidad y que nos pueden ofrecer claridad en cuanto a nuestra manera de sentir, actuar y de relacionarnos. 

Quisiera centrarme en el que nos lleva a conocer las heridas que nacen en la niñez. En muchos casos desconocemos su existencia, en otros aun conociéndola, no dimensionamos como están marcando mi vida adulta.  Me explico, cada una de estas heridas utiliza una máscara como escudo de protección. Es decir, para que no me vuelva a suceder aquello que en la niñez me hizo daño, hoy uso una máscara. Escondo mi esencia porque si la muestro, me volverán a hacer daño. 

Todos nacemos con cierta personalidad, misma que va cambiando a medida que la personas que nos rodean, los hechos que vamos viviendo y el contexto en el que vivimos nos van modificando. Durante nuestros primeros meses de vida, nos comportamos de manera totalmente natural y genuina de cuerdo a nuestra esencia, nuestro sentir. Son nuestros padres quienes desde el amor y desde su propio sistema de creencias, hábitos e historias de vida, nos van transformando, cambiando…

Y es así, poco a poco como a modo de adaptación y supervivencia voy convirtiéndome en lo que entiendo quieren ver o quieren dejar de ver. 

De acuerdo con como hayan sido cada una de estas vivencias, van apareciendo diferentes heridas. La gran mayoría de los autores, hablan de 5 heridas fundamentales, con sus 5 máscaras respectivas. Hablemos brevemente de cada una de ellas:

HERIDA: rechazo

MÁSCARA: huida

Quien sufre esta herida se siente rechazado a existir, es decir, siente que no tiene derecho a existir… así de profundo. Estas personas, sienten pánico a ser rechazados y para protegerse huyen.  Huyen de las situaciones, de las personas, de las relaciones… no quieren volver a sentir ese rechazo. No quieren sentir pánico.

HERIDA: abandono

MÁSCARA: dependencia

Esta herida se da a partir de una carencia de afecto, o al menos del estilo de afecto que el niño necesitaba. Esta herida hace que aparezca ese niño que lloraba para conseguir la atención. A través de la queja, la victimización busca tener la atención del amigo o de la pareja. Les cuesta aceptar un “no” por respuesta. Son sumamente emocionales y con un gran miedo a la soledad.

HERIDA: humillación

MÁSCARA: masoquismo

Las personas que sufren de esta herida, en su niñez se sintieron humillados por no tener libertad. Intentan hacer todo lo posible para ser útiles, para no volver a ser humillados.  Fueron controlados por sus padres. Esta máscara, te hace olvidarte de tus necesidades y solo atender la de los demás, incluso, más allá de tus límites. Tienen miedo a la libertad… no la tuvo, no saben cómo manejarla y por eso se enreda en obligaciones y compromisos con los demás.

HERIDA: traición

MÁSCARA: control

Nace a partir de la pérdida de confianza en la niñez. Se muestran como personas fuertes, que no se dejan engañar fácilmente. Aparentan ser personas seguras de sí misma, que siempre cumplen su palabra y no mienten. Están convencidas de que siempre tienen la razón, creyéndose fuertes y responsables. Mienten con facilidad y no les gusta el compromiso. Sienten miedo a la separación, a la negación.

HERIDA: injusticia

MÁSCARA: rigidez

Nace esta herida ante la exigencia de ser perfecto. Negando la individualidad de la persona. Esta máscara hace que la persona sea fría, seca. Es rígida, perfeccionista e intolerante con ella misma y con los demás. Llaman la atención porque parecen no equivocarse nunca, tener todo bajo control. Se desvincula de sus sentimientos, ante todo la perfección. No admite tener dudas o problemas en su vida, por lo que no le gusta pedir ayuda. Se exige mucho sin respetar sus límites.

Lo importante es conocer y aceptar cuál es nuestra herida, todos tenemos, es humano y natural. Al entenderla, conocer de dónde viene y ver su origen de manera compasiva desde el amor, podemos sanarla e ir prescindiendo de manera pausada y segura de nuestra máscara. 

Reconciliarse con el pasado, aceptar con compasión nos hace ser mujeres más libres, más auténticas.

Pili Bacas Ojeda

Coach Ontológico - Life Coach

Soy Pili, una mujer profundamente agradecida con la vida. Muchos me dicen que soy directa y clara cuando doy mis opiniones y puntos de vista. Soy fiel defensora de la dignidad del ser, con independencia de su género, ideología, raza o religión. Me apasiona compartir lo que he ido aprendiendo de la mano de grandes maestras en el conocimiento propio. Mi gran logro, lo que me hace sentir plena, mi papel como mamá.

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